La alumna de primero de Bachillerato,Carla Castillo, ha participado en el verano de 2018 en el Campus Científico de Verano en ciencias forenses en criminología, gracias a una beca que le ha concedido el Ministerio de Educación, conjuntamente con el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Carla ha valorado esta experiencia muy positivamente, tal y como muestra su testimonio.

Redacción.

En el momento en el que me enteré de que había conseguido entrar, no paraba de imaginarme cómo sería todo, las cosas que haría y a toda la gente de todos los rincones de España que conocería. Logré entrar en el campus que había elegido de primera opción, el campus de Badajoz.

El viaje de ida fue de unas siete horas en coche y, aunque parezca aburrido, me lo pasé en grande. Esas siete horas conviviendo en el coche con mis padres creo que fue algo que necesitábamos, y que nos unió más.

El primer día, llegué a la residencia, la última, cómo no, y me presentaron a mis compañeros con los que estaría conviviendo durante una inolvidable semana. Todo hay que decirlo, la residencia era espectacular: había piano, piscina, pista de tenis, de baloncesto, de voleibol, gimnasio, salas comunes, sala de cine, comedor… Las instalaciones eran increíbles e incluso un día, el último, hubo un concierto en el jardín de nuestra residencia.

Nos despertábamos temprano y nos dividíamos en grupos más pequeños según cuál fuera nuestro proyecto. Creo que todo lo que aprendí me ha ayudado a conocer mis gustos y a lo que me quiero dedicar el día del mañana. Dimos clases de medicina forense, criminología, genética, psicología… y todo ello en la Universidad de Badajoz con unos de los mejor profesores de la universidad de allí. Vimos procedimientos de autopsias, dimos clases de anatomía y pudimos estar con un cadáver para poder ver las diferentes partes del cuerpo humano, vimos cerebros, hígados, huesos… Fuimos un día junto a la policía científica; nos explicaron como obtenían las huellas de las escenas del crimen e incluso nosotros sacamos una y la buscamos en la base de datos. Estuvimos en la zona donde practican el disparo los policías y dispararon al lado nuestro. Una de las cosas que más me gustó fue poder ir a los juzgados y ver juicios en directo. Uno de los últimos días realizamos una electroforesis para poder descubrir de quién era la muestra de ADN que se encontró en la escena del crimen. Fuimos de excursión a unos museos interactivos, realizamos un pasaje del terror donde acabamos todos llenos de pintura roja y también jugamos todos juntos al cluedo.

Durante todos estos días aprendí un montón de cosas y me di cuenta de que lo que realmente me gusta es la medicina. Quiero estudiar Medicina porque es una de las carreras más bonitas que hay y más satisfactorias ya que, con mi trabajo, podría hacer feliz a mucha gente. Recomiendo esta experiencia a todo el mundo, es algo que no olvidaréis en vuestra vida y que, si de verdad amáis la ciencia como yo, seguro que os lo pasaréis en grande.

Con lo que realmente me quedo de este campamento son todos los amigos que hice. Gente de Sevilla, Valencia, Córdoba, León, Madrid, Cuenca, Santander… Me quedo con todas las risas y con todos los buenos momentos que vivimos juntos, porque como bien les dije el día que nos despedimos con lágrimas, esto es únicamente el principio de algo maravilloso”. Carla Castillo, 1º Bachillerato A.

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